- AGUA Y
VERDE
- Autor: Jesús de Vicente
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- La última sequía
provocó una marcada actitud de rechazo a la creación de nuevas zonas de pradera y
césped. Esta actitud de rechazo ha tenido reflejo en las creaciones de nuevos parques
donde el césped escasea o no está presente. Lo cierto es que un metro cuadrado de
césped consume una cantidad importante de oxígeno, comparable a un metro cuadrado de
vegetación en la selva amazónica. Lo cierto es que no se puede prescindir del tapiz
verde en un parque y por esta razón se han utilizado multitud de nuevos tapizantes y
cubresuelos, tratando de suplir o sustituir la falta de césped.
- La producción de
semillas cespitosas orientadas al bajo consumo de agua y al mínimo mantenimiento ha
abierto un abanico de importantes posibilidades de utilización de céspedes especialmente
en el sur y en el área mediterránea.
- Es España el público
exige a los mantenedores de zonas de pradera y de césped un perfecto estado del mismo, a
diferencia de los países centroeuropeos donde la pradera parece que se mantiene «sola»
y todo el mundo admite que durante el verano la pradera esté de color pajizo. Se llega a
tal extremo que en la mayoría de los parques de estos países, las zonas de pradera no
tienen un sistema de riego. Sólo los usos deportivos o intensivos justifican la
instalación de un sistema automático de riego.
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- Hay que tener presente
que la mayoría de ciudades españolas tienen un importante déficit hídrico que hace que
los parques no tengan el adecuado nivel de humedad relativa.
- Si no llueve hay que
regar para elevar el grado de humedad de los parques. El ciudadano que pasea por el parque
quiere respirar aire fresco y va al parque para combatir la sensación de sequedad que
percibe en su pituitaria, provocada por la sequedad y la contaminación atmosférica. Las
praderas y céspedes adecuadamente regados son unos excelentes soportes de la humedad
ambiental.
- El que los municipios y
comunidades no tengan resuelto el problema del suministro del agua no puede justificar que
no se pongan zonas de pradera y de césped. La utilización de agua de mar desalinizada y
la utilización de aguas residuales recuperadas y tratadas adecuadamente, se presenta como
una alternativa de futuro para poder mantener y conservar nuestros parques.
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- Publicado en la revista
Arquitectura del Paisaje noviembre 1997