- EL
PROYECTO PAISAJISTA Y LA CONSTRUCCION DEL PAISAJE
- Autor: Jesús de Vicente
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- Estamos viviendo un
momento que se caracteriza por una relentización de las inversiones públicas. Gran parte
de los proyectos que tenía en cartera el gobierno anterior, han quedado aplazados, sin
fecha.
- Seguimos echando en
falta una calidad de los proyectos de paisajismo que repercute de una forma muy negativa
en la calidad de la ejecución de la obra pública. Con un proyecto y una dirección
facultativa especializada en paisajismo, siempre serán mayores las posibilidades de
éxito.
- La inversión en
ingeniería del paisaje o en medidas correctoras para luchar contra la erosión, no llega
a suponer ni el 3% de la obra pública. Realmente este 3% se reduce sensiblemente a la
hora de ejecución, ya que se está exigiendo una garantía de 1 año, donde se incluye la
conservación y la reposición en el momento de la recepción definitiva. A este importe
hay que descontar la baja del contratista, que a los dos o tres años de iniciar la obra,
que es cuando se ejecuta la parte correspondiente a la jardinería, ya no hay dinero y se
escatima de forma bochornosa e injusta, rebajando la calidad a niveles ínfimos, con el
visto bueno de la dirección facultativa. Esta dirección facultativa, que carece de
formación técnica en paisajismo y conservación de la Naturaleza, y que llega exhausta
al final de la obra, no tiene fuerza moral y técnica para imponer unos criterios de
calidad. Este 3% se convierte en 0,5-1 %.
- Esta carencia
administrativa que deja en entredicho a todos esos «ingenieros y arquitectos
pluridisciplinares» que saben de todo y que están haciendo verdaderos estragos,
rebajando la calidad de la obra paisajística y dando a entender que «para hacer eso no
hace falta ser paisajista» o tener la adecuada formación en ingeniería del paisaje.
- Los profesionales del
sector debemos estar unidos y denunciar todo este tipo de actuaciones que dañan la imagen
de los «verdaderos profesionales» del sector.
- Es muy importante que la
Administración separe y distinga el acabado paisajístico de una obra pública. Para ello
tiene que encargar los proyectos a profesionales, y contar con la colaboración técnica
en la dirección de la obra, además de vigilar la conservación y el mantenimiento.
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- Artículo publicado en
la revista Arquitectura del Paisaje abril 1997